lunes, 19 de septiembre de 2011

Una langosta en la isla de Obama

Espero que el primer cafe decente que pruebo en cuatro días, acompañado de un bagel relleno de crema de queso en una terraza de Boylston St., me sirva de inspiración para este primer post desde tierras americanas, que ya se estaba empezando a demorar mas de la cuenta. Confio también en que me ayude a recuperarme de la paliza de ayer, pedaleando como alma que lleva el diablo, para no perder el ferry de vuelta a tierra firme desde la isla de Martha's Vineyard. 


Hacia años que no subía a una bici, pero parecía un mas que digno emulo de Alberto Contador. Mereció la pena. Ahora entiendo por que Barack Obama y muchas otras celebridades escogen este pequeño paraíso junto a la costa de Massachusetts como lugar de retiro estival y por que Steven Spielberg lo eligió para situar a los aterrorizados veraneantes de "Tiburon". Efectivamente, daba la sensacion de que aquellas casitas y caserones en colores pastel y aquellas playas semisalvajes, rodeadas de sugerente vegetación, formaban parte de un decorado de cine.


La culpa de los apuros para coger el ferry la tiene el homenaje a base de langosta que mi amiga Tania y yo nos quisimos dar. La mismísima Primera Dama habia estado justo en el piso de arriba unos dias antes, segun nos dijeron. Aunque el acompañamiento de "Mac & chips" de mi langosta disfrazaba demasiado el sabor, el Chardonnay californiano y la conversación en la que nos enfrascamos casi nos hizo olvidar que el espectacular recorrido en bici por la costa de la isla había que hacerlo también de vuelta. Por si fuera poco, nos confundimos de camino -mejor dicho, me confundí, que el mapa lo llevaba yo-, y el marisco se nos salía por la boca para tratar de estar a tiempo. 


Menos mal que llegamos porque si Tania falta hoy a su clase en Harvard, me mata.Martha's Vineyard fue la guinda para un fin de semana explorando en coche de alquiler Cape Cod, una larga península de mas de cien kilómetros con forma de brazo en posición de enseñar bíceps en la que J. F. Kennedy pasaba sus veranos. Lo mas interesante esta a partir del "codo", donde empieza la Cape Cod National Seashore, con interminables playas y parajes inhóspitos, donde en 1620 llegaron los peregrinos del Mayflower que pusieron los cimientos de las colonias británicas y donde Guglielmo Marconi logro en 1903 enviar a través del Atlántico las primeras 48 palabras por telégrafo inalámbrico (aunque poco antes, en Canada, ya había mandado una letra). En la "mano" del Cabo esta Provincetown, un lugar bohemio, animado y meca del ambiente gay de Nueva Inglaterra.


De vuelta en Boston, toca explorar a fondo esta ciudad fascinante que, en mis primeras impresiones, rivaliza ya con San Francisco en el primer puesto de mis ciudades favoritas de Estados Unidos. ¡Hasta pronto!


Nota.- Perdón por las tildes y los saltos de párrafo que faltan, aun no controlo bien el iPad recién comprado.

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